LA NUEZ DE ARRIBA (Burgos)

yo misma
Foto enviada por Victoria Serna,

Cuando me envuelvo en el rayo
de tus pupilas siniestras,
como terrible martillo
toda mi sangre golpea
Creyendo darlo en tu boca
he dado en el aire un beso,
y el beso ha culebreado
como una chispa de fuego.
Cuando me envuelvo en el rayo
de tus pupilas siniestras,
como terrible martillo
toda mi sangre golpea
Rayito fuera de luna
para entrar por tu ventana,
subir después por tu lecho
y platearte la cara
Cuando me esté retratando
en tus pupilas de fuego,
cierra de pronto los ojos
por ver si me coges dentro
Fuera entre todas las cosas
por abrazarte temblando,
enredadera florida
de tu cuerpo de alabastro.
Rayito fuera de luna
para entrar por tu ventana,
subir después por tu lecho
y platearte la cara
Para formarle un collar
a tu pecho, dueño mío,
voy buscando por las ramas
los diamantes del rocío
Fuera entre todas las cosas
por abrazarte temblando,
enredadera florida
de tu cuerpo de alabastro.
Dentro de una calavera
dejó la lluvia un espejo,
¡y en él a la media noche
se contemplaba un lucero!
Para formarle un collar
a tu pecho, dueño mío,
voy buscando por las ramas
los diamantes del rocío
De aquella peña más dura
sale el manantial alegre,
de un pecho con ser humano
no sale el cariño siempre
Dentro de una calavera
dejó la lluvia un espejo,
¡y en él a la media noche
se contemplaba un lucero!
Tus ojos son un delito
negro como las tinieblas,
y tienes para ocultarlo
bosque de pestañas negras.
De aquella peña más dura
sale el manantial alegre,
de un pecho con ser humano
no sale el cariño siempre
Tengo los ojos rendidos
de tanto mirar tu cara,
si los cierro, no es que duermen,
es tan sólo que descansan.
Tus ojos son un delito
negro como las tinieblas,
y tienes para ocultarlo
bosque de pestañas negras.
De dos montañas distintas
corren al mar dos arroyos,
y en el camino se juntan
para no caminar solos.
Tengo los ojos rendidos
de tanto mirar tu cara,
si los cierro, no es que duermen,
es tan sólo que descansan.
La campiña cuando sales
se inunda de luz alegre,
y las hojas de las ramas
baten las palmas al verte.
De dos montañas distintas
corren al mar dos arroyos,
y en el camino se juntan
para no caminar solos.
Para mirar qué es la vida,
cuando estoy en mi aposento
con un fósforo señalo
la forma de un esqueleto.
La campiña cuando sales
se inunda de luz alegre,
y las hojas de las ramas
baten las palmas al verte.
Mira qué triste está el cielo,
mira qué sendas tan solas,
mira con cuánta amargura
se van quejando las hojas.
Para mirar qué es la vida,
cuando estoy en mi aposento
con un fósforo señalo
la forma de un esqueleto.
Mira qué triste está el cielo,
mira qué sendas tan solas,
mira con cuánta amargura
se van quejando las hojas.
A la luz de tu mirada
despido mis penas todas,
como a la luz de los astros
la hoja despide la sombra
No soy dueño de mí mismo
ni voy donde a mí me agrada,
atado llevo el deseo
al hilo de tu mirada.