La blancura es el himno más hermoso y más
santo;
ser blanca es orar; siendo yo, pues, blanca, oro y canto.
Ser luminosa es otro de los cantos mejores:
¿No ves que las estrellas salmodian con fulgores?
Por eso el rey poeta dijo en himno de amor:
“El firmamento narra la gloria del Señor”.
Se tú como la
Nieve que inmaculada llueve
Y yo clamé: — ¡Alabemos a Dios, hermana Nieve!