LA NUEZ DE ARRIBA (Burgos)

Noemi en La Fuente (foto antigua)
Foto enviada por Victoria Serna,

Así te burlas de mi?
¿Quién eres, quién eres, dí?
No me hagas perder la calma…
Alma.

Mas, si eres un alma en pena,
¿cómo no oigo tu cadena?
Basta de bromas, concluye…
Huye.
Sí, miro, ¡pero qué diablo!
No puedo ver con quién hablo,
pues no aparece ninguno…
Uno.

Uno o cien, lo mismo da;
que salga, que salga ya.
Lo aguardo. Aquí me coloco…
Loco.
No hay pero que valga, ¡flojo!
Sal que ya estoy viendo rojo
y ansío tenerte enfrente…
Ente.

Pero, ¿dónde estás?, repito,
que estoy oyendo tu grito
y tu ausencia ya me admira…
Mira.
Burro yo? Insulto extraño
que vengaré a mi amaño.
El momento es oportuno…
Tuno.

¿Dónde está el majadero
que me toma por carnero?
Responde, ¿dónde se encuentra…?
Entra.
... (ver texto completo)
Hablaré, por vida mía,
hasta que tu lengua impía
con este acero taladre…
Ladre.

¿Ladrar? ¿Soy perro quizás?
¿Dónde, villano dónde estás
que de esperarte me aburro…
Burro.
Alto yo? ¿Piensa el osado
que en este pecho esforzado
el valor ya está marchito…?
Chito.

¡Y pretende el insolente
mandar callar a un valiente!
¿Que calle yo?, miserable…
Hable.
Me conoces, ¿eh, tunante?
Pues aguárdame un instante,
conocerás mi navaja…
Baja.

Bajaré con mucho gusto.
¿Te figuras que me asusto?
Al contrario, más me exalto…
Alto.
Muy buenos días Victoria.

¡Ni Todos los Santos del cielo juntos!
Pasa un feliz día.

Un abrazo.
Que puedo reclamarte si tus palabras son

Dolorosas como las espinas, será que su corazón

Es tan frió como el hielo, sus caricias han

Destrozado las últimas ilusiones de mi alma
SIGMUND FREUD

SIGMUND FREUD disponía de algunas pipas de considerable valor. Algunas, obsequio de sus colaboradores y amigos, otras, adquiridas en las tiendas de anticuarios que frecuentaba en Viena, donde compraba piezas arqueológicas procedentes de la Grecia y la Roma clásicas o el antiguo Egipto. Entre las piezas de su colección privada destacan algunas pipas de espuma de mar talladas por los extraordinarios maestros artesanos judíos que dieron a la Viena de finales del XIX hasta 1938 una merecida ... (ver texto completo)
Algunas veces, el esfuerzo es justamente lo que precisamos en nuestra vida.
Lo que el hombre, en su gentileza y voluntad de ayudar, no comprendía,

era que el capullo apretado y el esfuerzo necesario para que la mariposa

pasara a través de la pequeña abertura, era el modo por el cual Dios hacía que el

fluido del cuerpo de la mariposa llegara a las alas, de tal forma que ella estaría

pronta para volar una vez que estuviera libre del capullo.
En realidad, la mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose con un cuerpo

deforme y alas atrofiadas. Ella nunca fue capaz de volar
Pero su cuerpo estaba atrofiado, era pequeño y tenía las alas aplastadas.

El hombre continuó observándola porque esperaba que, en cualquier momento,

sus alas se abrirían, se agitarían y serían capaces de soportar el cuerpo,

el que a su vez, iría tomando forma.

¡Nada ocurrió