LA NUEZ DE ARRIBA (Burgos)

Noemi en La Fuente (foto antigua)
Foto enviada por Victoria Serna,

Todo empezó con un beso
detonante del destino
una noche de embeleso
de un amor que es clandestino

Unos brazos suplicantes
unos ojos que interrogan
el temblar de dos amantes
razones que los ahogan
... (ver texto completo)
Antonio,
Que no te he saludado
Andaba en otros menesteres.

Feliz tarde.
Todo empezó con un beso
detonante del destino
una noche de embeleso
de un amor que es clandestino

Unos brazos suplicantes
unos ojos que interrogan
el temblar de dos amantes
razones que los ahogan
... (ver texto completo)
La paloma segunda,

una toronja,

reluce como un zumo

de zanahorias.
En la verde campiña

siempre risueño.

Un avión de colores

vuela el jilguero.
Eres como el sol,

triste y luminosa,

y en tu pelo esplenden

espigas sin sombra.
A lo lejos, a lo lejos,

ya se pierde su silueta.

El aire lo va borrando

con sus pinceles de niebla.
En el jardín de mi casa

hay dos amapolas nuevas,

como dos flechas de sangre

clavadas sobre la tierra.
Por los caminos del sol

Eros, alegre, se aleja.

Su cuerpo va deshaciéndose,

dejando un rastro de menta.
A lo lejos, a lo lejos,

ya se pierde su silueta.

El aire lo va borrando

con sus pinceles de niebla.
Sus músculos se contraen,

su cuerpo blanco se arquea.

La tela del aire rasgan

como cuchillos sus flechas.
Por los caminos del sol

Eros, alegre, se aleja.

Su cuerpo va deshaciéndose,

dejando un rastro de menta.
Sus músculos se contraen,

su cuerpo blanco se arquea.

La tela del aire rasgan

como cuchillos sus flechas.
Sobre el oro de su pelo

una corona de estrellas,

de la que penden racimos

de hermosura y de inocencia.
Eros levanta su arco

y tensa sus bellas cuerdas

que relucen bajo el sol

como pieles de ciruela
Las espigas de los rayos

doran el aire de fresa,

como una luz imposible

sobre columnas etéreas.
Sobre el oro de su pelo

una corona de estrellas,

de la que penden racimos

de hermosura y de inocencia.
Su piel tan blanca parece

una infinita azucena,

sus manos rosas de nácar,

sus ojos palomas tiernas.
Las espigas de los rayos

doran el aire de fresa,

como una luz imposible

sobre columnas etéreas.
EROS O EL AMOR

Por los caminos del sol

baja Eros con sus flechas.

Las cintas del aire rizan

su inmaculada belleza.
Su piel tan blanca parece

una infinita azucena,

sus manos rosas de nácar,

sus ojos palomas tiernas.
EROS O EL AMOR

Por los caminos del sol

baja Eros con sus flechas.

Las cintas del aire rizan

su inmaculada belleza.
Poned atención: un corazón solitario no es un corazón.