LA NUEZ DE ARRIBA (Burgos)

Calle del pueblo
Foto enviada por Victoria Serna,

XLV

¿Todo para los demás?
Mancebo, llena tu jarro,
que ya te lo beberán.
XLIV

No desdeñéis la palabra;
el mundo es ruidoso y mudo,
poetas, sólo Dios habla.
XLIII

Dijo otra verdad:
busca el tú que nunca es tuyo
ni puede serlo jamás.
XLII

Enseña el Cristo: a tu prójimo
amarás como a ti mismo,
mas nunca olvides que es otro.
XLI

—Ya se oyen palabras viejas.
—Pues aguzad las orejas.
XL

Los ojos por que suspiras,
sábelo bien,
los ojos en que te miras
son ojos porque te ven.
XXXIX

Busca en tu prójimo espejo;
pero no para afeitarte,
ni para teñirte el pelo.
XXXVIII

Mas el doctor no sabía
que hoy es siempre todavía.
XXXVII

Viejo como el mundo es
—dijo un doctor—, olvidado,
por sabido y enterrado
cual la momia de Ramsés.
XXXVI

No es el yo fundamental
eso que busca el poeta,
sino el tú esencial.
XXXV

Ya maduró un nuevo cero,
que tendrá su devoción:
un ente de acción tan huero
como un ente de razón.
XXXIII

—Sin embargo...

¡Oh!, sin embargo,
queda un fetiche que aguarda
ofrenda de puñetazos.
XXXII

Camorrista, boxeador,
zúrratelas con el viento.
XXXI

Luchador superfluo
ayer lo más noble,
mañana lo más plebeyo.
XXX

Mas no busquéis disonancias;
porque, al fin, nada disuena,
siempre al son que tocan, bailan.