LA NUEZ DE ARRIBA (Burgos)

vistas del pueblo nº7
Foto enviada por Victoria Serna,

Como eres la única que estas levantada y yo tengo prisa. BUENOS DÍAS VICTORIA.

UN ABRAZO y hasta la tarde-noche.

Adiossssssssssssssssssssssssss ssssssss
Buenos dias Elmaestro jaajajajajaj yo aqui todo liada ya que me largo y estare casi todo el dia fuera pense en poner unos mensajes tu ya sabes por queeeeeeeeeeee
Feliz dia te deseo
Un fuerte abrazooooooooo y hasta la tarde
¿No es buenísimo que cuando cumplimos años, todos nos recuerdan y se aparecen en nuestras casas para desearnos un feliz cumpleaños y deseos de que cumplamos muchos más?
Como eres la única que estas levantada y yo tengo prisa. BUENOS DÍAS VICTORIA.

UN ABRAZO y hasta la tarde-noche.

Adiossssssssssssssssssssssssss ssssssss
Que cuando quieren hablar con alguien y contarles sus mayores penas ¡Nos buscan a nosotros! pues nos tienen confianza y sienten que los ayudaremos!
buenos dias la nuez, un saludo para VICTORIA y para LUCIA QUE TENGAIS UN BUENDIA
Que cuando quieren hablar con alguien y contarles sus mayores penas ¡Nos buscan a nosotros! pues nos tienen confianza y sienten que los ayudaremos!
Que cuando nos vamos de viaje, ellos intentan localizarnos, pues piensan que nos hemos perdido, o simplemente les hacemos falta.
¿No es buenísimo que cuando cumplimos años, todos nos recuerdan y se aparecen en nuestras casas para desearnos un feliz cumpleaños y deseos de que cumplamos muchos más?
“Al mal tiempo, buena cara”, dice el refrán popular. Buena cara pedía San Francisco de Asís a sus frailes: “Tengan cuidado para no aparecer jamás como melancólicos, con semblante hosco y cabizbajo”. El alegre no se queja por nada; en cambio, el triste se queja de todo. “Las personas más desdichadas que he conocido no son las más enfermas, ni las más pobres, ni las más ignorantes, sino las que no sienten amor a Dios y las que no tienen alegría” (Madre Teresa de Calcuta).
Y yo les contesto que debería ser fuerte,
alto, apuesto, lindo,
seductor, apasionado, inteligente;
pero que tenga sus propios defectos porque
lo que hace a una persona especial
son sus defectos, sus virtudes,
sus caprichos, su risa, su llanto
pero sobre todo su fallidles y sus defectos.
El mejor hombre de toda la tribu es el valiente Manuté", decían todos. No había momento del día en que no pudiera comprobarse su valentía: saltaba desde varios metros de altura hasta el suelo, luchaba con serpientes venenosas, atrapaba escorpiones con la mano y podía hacerse una herida de un palmo con un cuchillo sin un gesto de dolor. Todo lo contrario decían de Pontomá, a quien nunca se había visto ni siquiera atrapar un mono.

Un día coincidieron ambos en la misma zona de la selva, y estaba Manuté mostrándole a Pontomá una serpiente coral que acababa de atrapar, cuando comenzó a diluviar como nunca antes habían visto. Ambos corrieron a guarecerse bajo unas grandes plantas, y allí permanecieron hasta que dejó de llover.

Sin embargo, cuando iban a salir de su escondite, oyeron a menos de 2 metros el rugido de un tigre. Las plantas eran muy espesas y el animal no podría atravesarlas, pero estaba prácticamente junto a la entrada del escondite. Si se le ocurría atravesarla y les encontraba allí, no saldrían vivos, así que Manuté se inquietó mucho y empezó a ponerse nervioso. Quería salir a toda costa y enfrentarse al tigre en un terreno más abierto en que pudiera hacer uso de su gran habilidad de cazador. Pontomá le hacía señas para que se quedara quieto sin hacer ruido, pero Manuté, cansado de la compañía de un miedica, salió fuera, sorprendiendo al tigre.

El tigre recibió un par de heridas profundas, pero no tardó en recuperarse y con dos zarpazos hirió al valiente Manuté, arrojándolo al suelo. Tomó impulso y saltó sobre él, pero la lanza de Manuté interrumpió su vuelo. El tigre se revolvió herido, pero la lanza se movía a la velocidad del rayo, con una precisión increíble, hiriendo una y otra vez al animal, hasta que éste cayó sin vida.
Manuté, con la boca abierta y sangrando abundantemente por sus heridas, presenció todo desde el suelo. Jamás antes había visto a nadie hacer frente a un tigre y manejar la lanza con la calma y fuerza con que acababa de ver hacerlo a Pontomá.

Ninguno dijo nada, no era necesario añadir palabras a la mirada agradecida de Manuté, ni a la mano tendida de Pontomá, ni a la piel del tigre que increíblemente dejaron allí en la selva.
Pero desde aquel día, todos piensan que Manuté no es el mismo, que ya no es tan valiente, y les extraña aún más ver entre las cosas de Pontomá la antigua lanza de Manuté. Pero él sonríe y recuerda el día que aprendió que los verdaderos valientes no buscan los peligros; les basta con controlar su miedo cuando los peligros les encuentran.

Autor.. Pedro Pablo Sacristan ... (ver texto completo)
Lo que me hará feliz, será pensar que colaboré con que el equipaje creciera y se hiciera valiosa.

Hagamos con que nuestra estadía en este tren sea tranquila, que haya valido la pena. Hagamos tanto, para que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío, deje añoranza y lindos recuerdos a los que en el viaje permanezcan.
Me quedo pensando si cuando baje del tren, sentiré nostalgia.
El gran misterio, al fin, es que no sabremos jamás en qué estación bajaremos, mucho menos donde bajarán nuestros compañeros, ni siquiera el que está sentado en el asiento de al lado.
hola victoria y compañia
abuelo
siento lo de tu pequeño accidente
espero que te recuperes pronto
victoria
buena noche y un feliz miercoles
un abrazo
rober
Hola Rober
Hoy un poco tarde entre y tu ya te marchas a dormir
Que descanses y felices sueñosssssssss
Cuidadin por ahi a bajo
Un fuerte abrazooooooo,
hola victoria y compañia
abuelo
siento lo de tu pequeño accidente
espero que te recuperes pronto
victoria
buena noche y un feliz miercoles
un abrazo
rober
Entonces, hagamos este viaje de la mejor manera posible. Tratemos de relacionarnos bien con todos los pasajeros, buscando en cada uno, lo que tengan de mejor.