La segunda era fácil, pero a la vez difícil. Sólo tenía que comportarme como lo había hecho siempre, a la vez que afrontaba interiormente mi hipocresía.
Estas dos soluciones no eran las mejores, pero sí las únicas. También podía optar por ignorarlo todo y seguir adelante, pero eso ya no era posible. Yo conocía ya ese cambio, no podía actuar de la misma forma y además ya me lo había preguntado muchas veces, siendo por lo tanto imposible ignorarlo
Pedí consejo a muchas personas, y ninguna afirmaba haber pasado nunca por esto, aunque después me enteré de que esto era falso. Muchas otras me decían que siguiera adelante, otras que no comprendían y otras que eran paranoias mías. Fuera lo que fuera, era algo que me desesperaba y que no podía pasar por alto así como así.
Buscaba en mi interior algo que me dijera que esto era pasajero, que volvería a ser la persona que tanto anhelaba ser... pero no. No lo encontré y dudo que algún día lo haga.
Tú, que estás leyendo estas líneas, quizás lo comprendas o simplemente te sientas identificado con algunas cosas que aquí se dicen. Si algún día encuentras la solución a todo esto no dudes en decirlo, en comunicarlo. Hay muchas personas, que como tú y yo sienten que aún no han encontrado la solución.
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