Carmen, no hay baile
de momento no estamos para baile, hoy con mis padres
coquien se supone que te puedo confundir, tu eres tu y no hay otra igual
puede pero puedo ser la de la foto, jajja
si supieras marcelino lo que me duran los trabajos coenzados jajaaaaaaaaa, mi amiga se desespera conmigo muchas veces
me alegro que te guste, pero no me confundas, con otros
coquien se supone que te puedo confundir, tu eres tu y no hay otra igual
a este paso yo voy a tardar mas que tu
mandales un correo a tu vecino
a este paso yo voy a tardar mas que tu
no se
hoy no vi las estrella, y tardare en verla.
a este paso yo voy a tardar mas que tu
Carmen, no hay baile
Esta carmen, lo que piensa lo hace
estas echa una poetisa puri
me alegro que te guste, pero no me confundas, con otros
por aqui buen tiempo, aunque el aire un poco fresquito, pero poco a poco nos llegan los repuntes primaverales
hoy no vi las estrella, y tardare en verla.
MADRE

Entre las sábanas enfermas, madre,
te duermes sin saber de mi vigilia.
Escúchame callar en esta hora
de muerte, de silencio y de agonía.
Cuán sana fluye la existencia afuera
con su rumor de rosas encendidas.

Tenía pocas cosas que decirte, ... (ver texto completo)
estas echa una poetisa puri
que tal os va el trabajo
por aqui buen tiempo, aunque el aire un poco fresquito, pero poco a poco nos llegan los repuntes primaverales
MADRE

Entre las sábanas enfermas, madre,
te duermes sin saber de mi vigilia.
Escúchame callar en esta hora
de muerte, de silencio y de agonía.
Cuán sana fluye la existencia afuera
con su rumor de rosas encendidas.

Tenía pocas cosas que decirte, ... (ver texto completo)
HIPÓTESIS

Si tú a morir te fueras, si las mantas
muy frías se quedaran en tu lecho,
yo no te llevaría flores tristes
en donde estés. Le pediré a los cuervos
y al ruiseñor que no me condenaran
a ir desolada y pálida a tu encuentro.
Pañuelo de cenizas cubriría
la forma sin color de mis cabellos. ... (ver texto completo)
MADRE

Entre las sábanas enfermas, madre,
te duermes sin saber de mi vigilia.
Escúchame callar en esta hora
de muerte, de silencio y de agonía.
Cuán sana fluye la existencia afuera
con su rumor de rosas encendidas.

Tenía pocas cosas que decirte,
y aquí me tienes vuelta piedra herida.

¿Por qué tuviste la terrible culpa
de haberme dado leche de desdichas?
Recuerdo mi terror a los relámpagos.
Qué eternas esas noches se me hacían.
Caían Dios y rayos pero tú,
tardando, en mi rincón aparecías.
Mi madre loba que te vas muriendo,
he aquí, gimiendo, a tu pequeña cría. ... (ver texto completo)