Habló el buey, y dijo mu. Se aplica a los necios acostumbrados a callar, y que cuando llegan a hablar es para decir algún disparate.
Eres la mezcla perfecta de belleza e inteligencia...
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara. Enseña y da a entender el desvelo y cuidado que ocasiona el carecer de los medios necesarios para algún fin.
El buey bravo, en tierra ajena se hace manso. Denota que en país ajeno se procede con más, templanza y moderación, por faltar el apoyo que se halla en la patria propia.
La noche entera es corta para soñar contigo, y todo el día es muy poco para estar pensando en ti.
El buey suelto, bien se lame. Denota lo apreciable que es la libertad.
Ni boda pobre ni mortuorio rico. Da a entender que al tiempo de celebrarse los casamientos, se procura ponderar los caudales más, de lo que son en realidad, y disminuirse cuando llega el caso de la muerte; y cuando se quiere decir que no se hacen las cosas grandes a poca costa, se usa de: No hacerse la boda de ahorros, sino de buenos ducados redondos, o de buenos bollos redondos.
El buey sin cencerro pierdese presto. Advierte el cuidado y diligencia que se debe poner en las cosas para que no se pierdan.
No hay boda sin doña Toda. Se dice de algunas señoras que se hallan en todas las fiestas, aunque sean de particulares.
Al buey maldito el pelo le reluce. Advierte que los malos deseos del contrario o enemigo regularmente salen vanos, y aun suelen resultar en provecho del sujeto contra quien se tienen.
La felicidad no es, en fin de cuentas, mas que cierto sutil equilibrio entre lo que uno es y lo que uno tiene.
Al buey viejo múdale el pesebre, y dejará el pellejo. Enseña que los hombres ancianos, mudando de clima y alimentos, exponen su salud y vida. Este refrán significa lo mismo que: Al viejo múdale el aire, y darte ha el pellejo.
A buey harón poco le presta el aguijón. Se aplica a la persona lerda o perezosa, que por mucho que la estimulen, nunca sale de su paso.
Al buey por el asta y al hombre por la palabra. Declara quedar el hombre tan atado por la palabra a cumplirla, como el buey uncido por el cuerno, para tirar o arar.
El que tiene búa, ése la estruja. Nadie se interesa en remediar los males como el que los padece.
A buey harón poco le presta el aguijón. Se aplica a la persona lerda o perezosa, que por mucho que la estimulen, nunca sale de su paso.
No hay tales borregos. Frase familiar de que se usa para manifestar que no es cierto lo que se dice.
Buey viejo, surco derecho. Se aplica a los hombres que guiados de su inteligencia y práctica, manejan bien sus encargos u oficios.
A la borrica arrodillada doblarle la carga. Se dice contra los que añaden trabajo a los que no pueden con el que tienen.
Arrímate a los buenos, y serás uno de ellos. Enseña el provecho que se saca de las buenas compañías.
Al borracho fino, ni el agua basta ni el vino. Este refrán significa que quien bebe mucho vino, después necesitará beber mucha agua.
El que tiene búa, ése la estruja. Nadie se interesa en remediar los males como el que los padece.
Bobos van al mercado, cada cual con su asno. Aplícase a los que por salir con la suya insisten necia y porfiadamente en su dictamen, aunque conozcan que es contra razón.
A la borrica arrodillada doblarle la carga. Se dice contra los que añaden trabajo a los que no pueden con el que tienen.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba. Advierte que se huya de lugares sospechosos, aunque no se vaya con mal fin, porque la malicia humana sólo se paga de exterioridades.
No hay tales borregos. Frase familiar de que se usa para manifestar que no es cierto lo que se dice.
Borrachez de agua, nunca se acaba. Enseña que los vicios crecen al paso que se frecuentan las ocasiones.
Al borracho fino, ni el agua basta ni el vino. Este refrán significa que quien bebe mucho vino, después necesitará beber mucha agua.