¡Muchas gracias, el fretas! Llueve en
Argentina, y entonces afloran estos estados de ànimo, que se necesita exteriorizar y comunicar a quienes tengan tiempo y ganas de leerlos. Los
amigos son generalmente los receptores del alma. El exceso de libros en una
casa torna el ambiente muy frìo cuando uno es demasiado sensible. Las
bibliotecas enriquecen la mente, pero no el corazòn. ¡Un abrazo!