Hola
amigos!
Qué bonita sería esta página, si estos dos pesados anónimos dejaran de intrigar, incordiar... Y utilizar este medio maravilloso para otra cosa que no sea recrearse en el suspense. Este género ya lo explotó perfectamente Alfred Hitchcock, con una gran diferencia: el genio mostraba al asesino desde el principio. Estos se esconden eternamente detrás de la
puerta para incordial.
Este/a tal J. Y este/a tal S. Te. Son cobardes, lo que están haciendo empaña mucho su valentía, por muchas licenciaturas
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