La concha es el signo místico de la prosperidad de una generación que admira a la precedente. La venera, como utensilio sagrado, es un símbolo
bautismal vivo: el instrumento que sirve para derramar el
agua purifiadora sobre la cabeza del catecúmeno para morir al pecado y resucitar con
Cristo; de ahí que se haya convertido en ornamento funerario como presagio del segundo nacimiento a la vida eterna.
La concha vitense cubre el presbiterio poligonal, apoyándose en el friso en el que seis sibilas
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