El templo puede visitarse como parte del recorrido por el
pueblo y su entorno, y se ha convertido en un punto de interés imprescindible para quienes recorren los
Montes Obarenes o se acercan desde
Pancorbo y Miranda de Ebro. La restauración ha permitido frenar su deterioro y garantizar su conservación para las generaciones futuras, devolviendo a este
rincón medieval la dignidad que siempre tuvo.