Durante siglos, la
iglesia fue el corazón espiritual y social del
pueblo. Aquí se celebraban los oficios, las festividades y los acontecimientos que marcaban la vida de sus vecinos. Con el abandono progresivo del antiguo
caserío en los siglos XIX y XX, el
edificio sufrió un periodo de deterioro, quedando en estado ruinoso durante décadas. Hoy, tras una profunda restauración, ha recuperado su estructura, su carácter
monumental y su valor como símbolo del patrimonio local, devolviendo a
Encio una de sus joyas más queridas.