Hola Virues, Hola Molino Hola represa que no estás, pero estás en alguna mente en lejanas tierras, te acuerdas cuando de niños caminabamos por tu cota descalzos y con musgo resbaladizo, cada tanto nos caíamos y los demás se reían del caído; tambien de las crecidas que pabura cuando de tanta agua parecía todo nivelado y que tú presa abías desaparecido, lo peor que más de una vez el miedo se transformó en realidad y aquel hombre de fierro empezaba de nuevo a reconstruirte cuando bajaba el nivel, que ... (ver texto completo)