¡Cuànta triteza, injusticia e impotencia, Antonio! Es en Cerro del Andèvalo? Te das cuenta, aves de rapiña, hay en todos lados, volando por los aires y tambièn caminado por las tierras para adueñarse de lo que pueden... ¡Un abrazo!
No podemos entender esos negocios, o estamos muy amarrados a nuestros terruños. Yo a veces no entiendo a los gobernantes, no ya en este asunto, sino en otros. Cuando el pueblo pide algo y todos lo ven justo, hacen lo contrario. Para que seguir, un abrazo