Este pueblo me trae gratos recuerdos ya que de pequeño siempre subíamos un día en verano para visitar a la familia: tía Matilde, Teodora, Satur... ¡Qué tiempos aquellos! Hoy ya no nos queda a nadie de la familia.
De nuestros mayores ¿quién no lo utilizó en su día?
Cuando las eras eran eras, esta florecilla cubría como un manto a todas ellas.
¡Ya nos falta menos pera un buen guisado!
El girasol hace ya tiempo que sustituyó al cereal en los campos burebanos.
Lo invaden todo y nadie las siembra. ¡Qué plaga!
Agua cristalina del río Oca.
Desgraciadamente, en verano no tiene este aspecto.
¡Qué imagen tan idílica y tan bucólica!
Esperando ser consumidas o plantadas en el huerto.