Y... seguimos viendo pasar el tiempo.
Hasta la madre naturaleza parece aliarse en contra del cauce del río de Santa Casilda en el Puente Pequeño.
Hoces en estado de reposo esperando la siega de... ¡cualquier cosa!
De postal, amigos.
Ciruelos en flor: del blanco al rosa en armonía.
A buen entendedor...
A la derecha, véase una bonita placa de limitación de velocidad ¿cuántos conductores la respetan?
Aún con pocas ramas todavía puedo florecer y traer guindas.
Yo seguiré cogiendo peras o manzanas de la mano de mi dueño.
¿Dónde están los cangrejos autóctonos que tantas tardes pescábamos de niños con caña, retal o a mano?
Nunca pasará de moda a pesar del paso del tiempo.

Su utilidad está contrastada.
El río Oca tranquilo y cristalino por este lugar; rebelde y sin cauce fijo por tantos otros lugares.

Otra herencia desafortunada de la Concentración Parcelaria.
Cereal, pinos y Poza de la Sal al fondo.

El páramo corona la fotografía.
Sobrevive pese a todo.
¡Así es la vida!
..." ¡Dime! moral hospitalario:
¿Cúantos chiquillos,
como pardos ruiseñores,
anidaste en tus ramas
nominadas; después de trepar
por las crestas astilladas
de tus entrañas?

Y cuántos, ya mayores,
como si fueras árbol juradero, ... (ver texto completo)