Lo que comenzó en 1930 como una empresa de paños y bayetas se convirtió unos años después en una fábrica de pañuelos, echarpes y tejidos de fantasía. Pero la gran transformación tuvo lugar en los años 50, cuando Cecilio Valgañón decidió introducir la fibra natural mohair como materia prima en buena parte de su producción. Pero sin dejar de lado la manufactura como parte esencial de su ADN. Mantienen las artes tradicionales de lavado, teñido de la lana y el acabado, que se realiza con cardo natural. ... (ver texto completo)
Porque además tienen la increíble capacidad de no quedarse en una fábrica artesana de mantas, sino que son capaces de renovar su colorido y estampados cada temporada. Todas estas características no pasan desapercibidas a grandes firmas con las que colaboran: Etro, Ralph Lauren o Carolina Herrera son algunas de ellas.