Ni el insulto, ni la demagogia, quien se presenta a un cargo público, como por otra parte es natural, ha de estar expuesto a la crítica o a la alabanza, que generalmente son críticas, pero eso es otra cosa.
Lo que no vale es ser un representante y no aguantar la crítica, y digo crítica no insulto.
La demagogia consiste en este caso en decir que el que no esté contento que presente un programa y se presente a las elecciones, pues si la gente votase en los
pueblos pequeños lo que realmente importa
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