II
Luego, a una voz de mando
por algún héroe de las artes dada,
empezó el tren a trepidar, andando
con un trajín de fiera encadenada.
Al dejar la estación, lanzó gemido
la máquina, que libre se veía,
y corriendo al principio solapada,
cual la sierpe que sale de su nido, ... (ver texto completo)
Luego, a una voz de mando
por algún héroe de las artes dada,
empezó el tren a trepidar, andando
con un trajín de fiera encadenada.
Al dejar la estación, lanzó gemido
la máquina, que libre se veía,
y corriendo al principio solapada,
cual la sierpe que sale de su nido, ... (ver texto completo)