AQUEL SOLDADO EN LA GUERRA
Era el año de 1937, aquel soldado que fue obligado a ir a la guerra incivil, que le toco jurar bandera en la zona llamada nacional, ya que acababa de licenciarse de la mili en la Republica, y que estuvo en el frente de la Sierra de Madrid y Avila, demostrando su valor, defendiendo unas ideas que no eran las de este hombre pacifista, tenia un problema grave de salud, y parece ser que los médicos del frente no le reconocían dicho problema, cada día que pasaba este soldado se encontraba más abatido y con más dolores, comentando a sus compañeros de guerra, que le parecía imposible aguantar tantos malos ratos, nadie le podía ayudar, sus molestias o dolores eran cada día mayores, y aquel triste día que llevaba cerca de un año de guerra, cogió su fusil Máuser, y sin dudarlo apunto su cañón sobre su cerebro, cuando los compañeros se dieron cuenta, el disparo certero le había levantado toda la tapa del cerebro, y se veía correr la sangre al lado de aquel fusil, que también se impregno de dicho cerebro, Los compañeros se dieron cuenta que no era una bala venida del frente enemigo, el teniente enseguida mando a los camilleros que se le llevaran, dando la orden de guardar silencio del hecho, todos los compañeros sabían de su enfermedad o problema de salud, aunque los médicos que estaban en el frente de guerra, no tenían suficientes aparatos para detectar su grave estado de salud, ya que era un hombre con 23, años, y su estado de desesperación le llevaron a su suicidio, no era un soldado cobarde, aunque dentro de el odiara la guerra, en su pensamiento castellano solo veía odio y muerte, y eso le dio pie para acabar con su vida, para dejar de sufrir ante un problema de salud que le tenía amargado. Un compañero de este hombre me lo contó una noche en Madrid a las tres de la madrugada de hace ahora 35, años, en urgencias del Hospital Ramón y Cajal, me impresiono escuchar esta historia que parecía ser desgarradora,
G X Cantalapiedra. 14 – 5 – 2026.
Era el año de 1937, aquel soldado que fue obligado a ir a la guerra incivil, que le toco jurar bandera en la zona llamada nacional, ya que acababa de licenciarse de la mili en la Republica, y que estuvo en el frente de la Sierra de Madrid y Avila, demostrando su valor, defendiendo unas ideas que no eran las de este hombre pacifista, tenia un problema grave de salud, y parece ser que los médicos del frente no le reconocían dicho problema, cada día que pasaba este soldado se encontraba más abatido y con más dolores, comentando a sus compañeros de guerra, que le parecía imposible aguantar tantos malos ratos, nadie le podía ayudar, sus molestias o dolores eran cada día mayores, y aquel triste día que llevaba cerca de un año de guerra, cogió su fusil Máuser, y sin dudarlo apunto su cañón sobre su cerebro, cuando los compañeros se dieron cuenta, el disparo certero le había levantado toda la tapa del cerebro, y se veía correr la sangre al lado de aquel fusil, que también se impregno de dicho cerebro, Los compañeros se dieron cuenta que no era una bala venida del frente enemigo, el teniente enseguida mando a los camilleros que se le llevaran, dando la orden de guardar silencio del hecho, todos los compañeros sabían de su enfermedad o problema de salud, aunque los médicos que estaban en el frente de guerra, no tenían suficientes aparatos para detectar su grave estado de salud, ya que era un hombre con 23, años, y su estado de desesperación le llevaron a su suicidio, no era un soldado cobarde, aunque dentro de el odiara la guerra, en su pensamiento castellano solo veía odio y muerte, y eso le dio pie para acabar con su vida, para dejar de sufrir ante un problema de salud que le tenía amargado. Un compañero de este hombre me lo contó una noche en Madrid a las tres de la madrugada de hace ahora 35, años, en urgencias del Hospital Ramón y Cajal, me impresiono escuchar esta historia que parecía ser desgarradora,
G X Cantalapiedra. 14 – 5 – 2026.