Un recuerdo:
Navalperal, las cuatro de la tarde y bajando a la ferro a tomar un café con hielo y los amigos esperando para jugar una partida de mus.
La tarde transcurre entre bromas y órdagos y comienza la gente a pasear por la plaza, llega la hora de los botellines y nos juntamos todos con las motos para ir por campo a las Navas y tomarnos unos minis. Vuelta a Navalpe y parada en la carreta escuchando aquellos clásicos como Nacha Pop, Loquillo y el incansable “Words”. Carlitros aparece por la carreta y dice “RECOLESTA”, nos juntamos todos y se hace la compra. Legan la 22.00 y nos vamos a casa para cenar y una duchita.
Las 11.30 llegada a la Ferro y partida de futbolín con un botellón de Mahon servido por Gerardo que a esas horas te podía cobrar 25, 30 o 35 pesetas (en función de la noche y los chatos de vino), la Libi en el rincón de los pinchos y la fiesta continua. Nos salimos a la terraza para seguir tomándola y la Fuen no para de recoger y de hablar con nosotros.
Baja todo el mundo y en procesión nos vamos a los álamos de balleneros donde los mayores ya tienen organizado casi todo y nos sentamos alrededor de un barreño de agua de Valencia y cajas de botellines, escuchando de fondo la música de Sam Cook y Otis Reading que pucho ha puesto en el Suzuqui.
De repente la noche se ha pasado y el With or Without you suena entre los arboles con el día asomando y volvemos a casa.
Que recuerdos, algunos de los que quedamos nos vamos a casa de los escoriales a darnos un baño o a terminar la última en casa de Pucho.
Me parece una buena idea hacer una fiesta en recuerdo de AQUELLOS MARAVILLOSOS AñOS.
Navalperal, las cuatro de la tarde y bajando a la ferro a tomar un café con hielo y los amigos esperando para jugar una partida de mus.
La tarde transcurre entre bromas y órdagos y comienza la gente a pasear por la plaza, llega la hora de los botellines y nos juntamos todos con las motos para ir por campo a las Navas y tomarnos unos minis. Vuelta a Navalpe y parada en la carreta escuchando aquellos clásicos como Nacha Pop, Loquillo y el incansable “Words”. Carlitros aparece por la carreta y dice “RECOLESTA”, nos juntamos todos y se hace la compra. Legan la 22.00 y nos vamos a casa para cenar y una duchita.
Las 11.30 llegada a la Ferro y partida de futbolín con un botellón de Mahon servido por Gerardo que a esas horas te podía cobrar 25, 30 o 35 pesetas (en función de la noche y los chatos de vino), la Libi en el rincón de los pinchos y la fiesta continua. Nos salimos a la terraza para seguir tomándola y la Fuen no para de recoger y de hablar con nosotros.
Baja todo el mundo y en procesión nos vamos a los álamos de balleneros donde los mayores ya tienen organizado casi todo y nos sentamos alrededor de un barreño de agua de Valencia y cajas de botellines, escuchando de fondo la música de Sam Cook y Otis Reading que pucho ha puesto en el Suzuqui.
De repente la noche se ha pasado y el With or Without you suena entre los arboles con el día asomando y volvemos a casa.
Que recuerdos, algunos de los que quedamos nos vamos a casa de los escoriales a darnos un baño o a terminar la última en casa de Pucho.
Me parece una buena idea hacer una fiesta en recuerdo de AQUELLOS MARAVILLOSOS AñOS.