Vamos a ver si escribimos en esta foto, que me mola mucho, aunque como de costumbre, no salgo. A veces me pregunto si he estado alguna vez en este pueblo, porque si no aparezco nunca, una de dos, estaba en otro pueblo o con las famosas Lumis, que por cierto, no han vuelto a aparecer.
Voy a seguir enrollándome para que la foto suba algún puesto, os voy a contar una fábula, parábola...
Una persona quiso visitar el cielo y el infierno:
En la primera visita, llegó al infierno y vió con asombro una mesa enorme, repleta de jugosos guisos, buenos vinos, inimaginables manjares...
Rodeaban la mesa cientos de comensales famélicos, algunos incluso con la parca por montera a causa de la inanición, nadie era capaz de comer un sólo bocado por culpa de los enormes y desproporcionados cubiertos que les obligaban a usar, cada uno de ellos casi de un metro de largo que como es lógico no eran capaces de llevar con ellos la comida a sus bocas.
La segunda visita fué al cielo, y esta persona contempló con asombro que la situación era igual a la anterior, la misma mesa, los mismos manjares y las personas...¡¡gordas y lozanas!!. Todos gozaban de buena salud, y los cubiertos eran igual de grandes... Esperó con paciencia y observó que cada comensal se encargaba de alimentar a la persona que se encontraba enfrente...
El cielo y el infierno lo formamos nosotros con lo que tenemos, decide si quieres cielo o infierno, o ying o yang( no se como se escribe) o cara o cruz, llámalo como quieras, pero si levantas la cabeza de cuando en cuando, es posible que veas a alguien que te necesita o que te está brindando ayuda.
Maestro Solar.
Voy a seguir enrollándome para que la foto suba algún puesto, os voy a contar una fábula, parábola...
Una persona quiso visitar el cielo y el infierno:
En la primera visita, llegó al infierno y vió con asombro una mesa enorme, repleta de jugosos guisos, buenos vinos, inimaginables manjares...
Rodeaban la mesa cientos de comensales famélicos, algunos incluso con la parca por montera a causa de la inanición, nadie era capaz de comer un sólo bocado por culpa de los enormes y desproporcionados cubiertos que les obligaban a usar, cada uno de ellos casi de un metro de largo que como es lógico no eran capaces de llevar con ellos la comida a sus bocas.
La segunda visita fué al cielo, y esta persona contempló con asombro que la situación era igual a la anterior, la misma mesa, los mismos manjares y las personas...¡¡gordas y lozanas!!. Todos gozaban de buena salud, y los cubiertos eran igual de grandes... Esperó con paciencia y observó que cada comensal se encargaba de alimentar a la persona que se encontraba enfrente...
El cielo y el infierno lo formamos nosotros con lo que tenemos, decide si quieres cielo o infierno, o ying o yang( no se como se escribe) o cara o cruz, llámalo como quieras, pero si levantas la cabeza de cuando en cuando, es posible que veas a alguien que te necesita o que te está brindando ayuda.
Maestro Solar.