calle en obras, NARROS DEL CASTILLO

Recuerdo que un invierno mi padre necesitaba leña, así que buscó un árbol muerto y lo cortó.

Pero luego, en la primavera, vio desolado que al tronco marchito de ese árbol le brotaron renuevos.

Mi padre dijo: "Estaba yo seguro de que ese árbol estaba muerto.

Había perdido todas las hojas en el invierno.

Hacía tanto frío, que las ramas se quebraban y caían como si no le quedara al viejo tronco ni una pizca de vida.
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