A vos corriendo voy, brazos sagrados,
en la
cruz sacrosanta descubiertos,
que para recibirme estáis abiertos,
y para no castigarme estáis clavados.
A vos, divinos ojos eclipsados,
de tanta sangre y lágrimas cubiertos,
que para perdonarme estáis despiertos
y para no confundirme estáis cerrados.
... (ver texto completo)