Repostando y cargando mineral.
El amor de mi hombre
no querra rotularme o etiquetarme,
me dara aire, espacio,
alimento para crecer y ser mejor,
como una Revolucion
que hace de cada dia
el comienzo de una nueva victoria.
El amor de mi hombre
no le huira a las cocinas
ni a los pañales del hijo,
sera como un viento fresco
llevandose entre nubes de sueño y de pasado
las debilidades que, por siglos, nos mantuvieron
separados
como seres de distinta estatura.
El amor de mi hombre
no conocera el miedo a la entrega,
ni temera descubrirse ante la magia del
enamoramiento
en una plaza publica llena de multitudes
Podra gritar — te quiero—
o hacer rotulos en lo alto de los edificios
proclamando su derecho a sentir
el mas hermoso y humano de los sentimientos.
El hombre que me ame
reconocera mi rostro en trinchera
rodilla en tierra me amara
mientras los dos disparamos juntos
contra el enemigo.
Por sobre todas las cosas,
el hombre que me ame
debera amar al pueblo
no como una abstracta palabra
sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
ante quien rendir homenaje con acciones
y dar la vida si necesario.
El hombre que me ame
hara poesia con su vida,
construyendo cada dia
con la mirada puesta en el futuro.
El hombre que me ame
podra encontrar en mi
la hamaca para descansar
el pesado fardo de sus preocupaciones
la amiga con quien compartir sus intimos secretos,
el lago donde flotar
sin miedo de que el ancla del compromiso
le impida volar cuando se le ocurra ser pajaro.
El hombre que me ame
no dudara de mi sonrisa
ni temera la abundancia de mi pelo
respetara la tristeza, el silencio
y con caricias tocara mi vientre como guitarra
para que brote musica y alegria
desde el fondo de mi cuerpo.
El amor del hombre que me ame
sera fuerte como los arboles de ceibo,
protector y seguro como ellos,
limpio como una mañana de diciembre
El hombre que me ame
no querra poseerme como una mercancia,
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabra estar a mi lado
con el mismo amor
conque yo estare al lado suyo.
Vivo sin vivir en mí

Vivo sin vivir en mí
y tan alta vida espero
que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor,
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí;
cuando el corazón le di ... (ver texto completo)
Es mi trocito de vida,
es el aval de mi ilusión,
mi rayito de alegría
y el aire de mi respiracion

La luz de mi fantasía
y esos besitos desde el balcón
La calle Cantarería
y en la plazuela el último adios
... (ver texto completo)
buenas noches Luis ¡
un placer saludarle a usted ay a este poetico foro

deseo que continuen con tan buenos relatos y poemas.
da guto visitarles.
no cambien ¡
Los reyes de la baraja

Si tu madrte quiere un rey,
la baraja tiene cuatro:
rey de oros, rey de copas,
rey de espadas, rey de bastos.

Corre que te pillo,
corre que te agarro,
mira que te lleno
la cara de barro.

Del olivo
me retiro,
del esparto
yo me aparto,
del sarmiento
me arrepiento
de haberte querido tanto ... (ver texto completo)
Las tres hojas

Debajo de la hoja
de la verbena
tengo a mi amante malo:
¡Jesús, que pena!

Debajo de la hoja
de la lechuga
tengo a mi amante malo
con calentura.

Debajo de la hoja
del perejil
tengo a mi amante malo
y no puedo ir. ... (ver texto completo)
Vivo sin vivir en mí

Vivo sin vivir en mí
y tan alta vida espero
que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor,
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí;
cuando el corazón le di
puso en mí este letrero:
«Que muero porque no muero».
Esta divina unión,
y el amor con que yo vivo,
hace a mi Dios mi cautivo
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a mi Dios prisionero,
que muero porque no muero.
¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel y estos hierros
en que está el alma metida!
Sólo esperar la salida
me causa un dolor tan fiero,
que muero porque no muero.
Acaba ya de dejarme,
vida, no me seas molesta;
porque muriendo, ¿qué resta,
sino vivir y gozarme?
No dejes de consolarme,
muerte, que ansí te requiero:
que muero porque no muero.
Ya toda me entregué y di,
y de tal suerte he trocado,
que mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.
Cuando el dulce Cazador
me tiró y dejó herida,
en los brazos del amor
mi alma quedó rendida;
y, cobrando nueva vida,
de tal manera he trocado,
que mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.
Hirióme con una flecha
enherbolada de amor,
y mi alma quedó hecha
una con su Criador;
Ya yo no quiero otro amor,
pues a mi Dios me he entregado,
y mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado. ... (ver texto completo)