Servir es sembrar semillas buenas.
Servir es atender a cualquiera que nos llame, no a quienes a su
vez, puedan alguna vez servirnos a nosotros.
Servir es sembrar siempre sin descanso, aunque sólo sean otros los
que recojan y saboreen las cosechas.
Servir es mucho más que dar con las manos algo que tienes, es dar
con el alma lo que tal vez nunca nos fue concedido.
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