VIVIR LA SENCILLEZ
Vivir la sencillez es no necesitar tener muchas cosas para ser
feliz, no cayendo en el consumismo ni en las modas que nos obligan a
comprar lo nuevo, lo último.
Vivir la sencillez es tener más alegría al dar, o al compartir, que al recibir, porque has descubierto el poder misterioso que tiene la palabra gratuidad.
Vivir la sencillez es vaciar el corazón de todas las cosas innecesarias que lo ocupan, y llenarlo del tesoro de la
amistad, de la cercanía y del encuentro humano
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