Que 2010 sea un buen año para todos vosotros, tanto para P. S como para, DESDE NARROS, tambien para Angel Luis y en definitiva para todos los foreros qué aqui éntrais.
Feliz 2010 a los foreros que pasan por nuestro pueblo.
Un saludo para ellos y para todo Narros.
Os deseo todo lo mejor en este año 2010 a todos los que participais en el foro, de nuestro pueblo.
En particular a ANGEL LUIS, al resto aunque leo vuestros nombres no os conozco.
¡FELIZ AÑO 2010!
J. J. SANCHEZ.
Con mis mejores deseos para todos, FELIZ AÑO 2010.
Un saludo y muchas felicidades a mis paisanos de Narros. Agradezco muchisimo a los que escriben mensajes y nos cuentas cosas del pueblo. Es una forma de no perder el contacto con nuestras raices.
Las hermanas.
De nuestra parte:
Por toda tu consideración hacía los demás
tu recompensa sea la bendición de la longevidad,
llena d salud y de cariño, siempre rodeado de tu gente ¡
que Dios te vendiga ¡
Como guarda el avaro su tesoro,
guardaba mi dolor;
quería probar que hay algo eterno
a la que eterno me juró su amor.
Mas hoy le llamo en vano y oigo, al tiempo
que le acabó, decir:
¡Ah, barro miserable, eternamente
no podrás ni aun sufrir!
Como enjambre de abejas irritadas,
de un oscuro rincón de la memoria
salen a perseguirme los recuerdos
de las pasadas horas.
Yo los quiero ahuyentar. ¡Esfuerzo inútil!
Me rodean, me acosan,
y unos tras otros a clavarme vienen
el agudo aguijón que el alma encona. ... (ver texto completo)
Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es sin espíritu,
podredumbre y cieno?
No sé; pero hay algo
que explicar no puedo,
algo que repugna
aunque es fuerza hacerlo,
el dejar tan tristes,
tan solos los muertos. ... (ver texto completo)
En las largas noches
del helado invierno,
cuando las maderas
crujir hace el viento
y azota los vidrios
el fuerte aguacero,
de la pobre niña
a veces me acuerdo.
De la casa, en hombros,
lleváronla al templo
y en una capilla
dejaron el féretro.
Allí rodearon
sus pálidos restos
de amarillas velas
y de paños negros.
Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo,
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron.
La luz que en un vaso
ardía en el suelo,
al muro arrojaba
la sombra del lecho;
y entre aquella sombra
veíase a intérvalos
dibujarse rígida
la forma del cuerpo.
Despertaba el día,
y, a su albor primero,
con sus mil rüidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento: