No me des los océanos, sino un vaso de
agua cada vez que tenga sed.
No me des los sembrados de la tierra, sino una rebanada de
pan cada vez que tenga hambre.
No me des la extensión de las praderas, sino una parcelita verde donde echarme cara al
cielo a mirar las estrellas.
No mes des un vergel; quiero una
flor, tan sólo un jazmín que perfume mis días.
Quiero una sonrisa que no se gaste como las cuentas de un rosario.
Dame ganas de hacer lo que hago, para que no me convierta en un autómata.
Dame
... (ver texto completo)