Queridos hermanos y hermanas, después del gran Papa Juan Pablo II, los señores cardenales me han elegido a mí, un simple y humilde trabajador de la viña del Señor. Me consuela que el Señor sepa trabajar con instrumentos insuficientes y me entrego a vuestras oraciones. En la alegría del Señor y con su ayuda permanente trabajaremos, y con María, su madre, que está de nuestra parte». Eran las primeras palabras de Joseph Ratzinger como Benedicto XVI el 19 de abril de 2005. El reputado teólogo iniciaba ... (ver texto completo)