Yo no nací allí ni me crié allí pero vine de
méxico por motivos de estudios y puedo dar fé de que el mejor
monumento que tienen
en el
pueblo es el corazón de sus gentes. A mí me acogieron con los brazos abiertos como si de
familia de tratase. La verdad esque por circunstancias de la vida tuve que marcharme pero siempre agradeceré la unión, la familiaridad y la
amistad que me demostraron todos y cada uno de los romeraleños. Sin duda para mí es uno de los mejores lugares del mundo para vivir. Julia.