Lamento que un socialista presuma de serlo y tener tantos prejuicios en cuanto a las artes escénicas y la cultura en general se refieren. A lo que yo considero nuevas alternativas de espacio y de ocio, usted dice que ese un escondite de marginados sociales. Desde mi opinión personal, le diré que no creo que usted sea socialista. Aténgase al verdadero sentido de la palabra, ser socialista es ser progresista y usted, con sus palabras no refleja el significado ni de la una ni de la otra.
No dudo que las orquestas estuviesen mal, es más, tengo menos de 30 años y puedo considerarme un joven que disfrutó tanto en el arroyo como en el paseo y, sí, mis padres pueden estar muy orgullosos de mí porque no me escondí en ningún momento.
Quiero también hacer constatar que la responsabilidad de todo hijo inmaduro recae directamente sobre los padres, tenga los años que tenga, por tanto son los padres quien deben de estar pendientes de sus hijos, no los vecinos, ni los políticos, ni los curas. Si bien es cierto que el entorno en el que vivimos afecta a nuestras costumbres, no es razón suficiente para que unos padres dejen hacer lo que les de la gana a sus hijos. Deberían de estar puntualmente informados por sus propios ojos o por sus hijos de lo que hacen estos últimos en cada rincón y a cada hora.
Por último, déjeme plantearme una duda ¿cómo es usted capaz de hacer una crítica sobre los conciertos de los chiringuitos si estuvo en la orquesta del paseo? ¿A caso se desdobla?
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