Esa es la receta para acabar con todo esto, y aún no nos hemos enterado: trabajar. Los que puedan, sí, pero trabajar. En el día a día, cada uno, currantes en lo suyo, con responsabilidad y con tesón. Dejar de quejarnos, de pedir, de llorar, y trabajar. Hacer día a día lo que nos toca, intentando que cada vez salga un poco mejor.
Sí, sé que es solo teoría y que llevarlo a la práctica es difícil; pero al menos, tenemos un camino y hay que saberlo.
Buenas noches.
Sí, sé que es solo teoría y que llevarlo a la práctica es difícil; pero al menos, tenemos un camino y hay que saberlo.
Buenas noches.