Vivo en Ocaña desde hace muchos años. Estoy en el padrón, voto aquí y, por tanto, todo lo que pase en Ocaña me incumbe por entero. Pero no soy de aquí (tengo el corazón partío, porque siento por Ocaña algo muy parecido a lo de mi pueblo). Y sí, es verdad que la sensación que SIEMPRE hemos tenido los forasteros era ésa: la soberbia y la prepotencia con la que Ocaña y los ocañenses se dirigen al resto del mundo. No sois-somos más que nadie. Y a lo mejor, con el tan traído y llevado tema del Fitur, sólo ha sido un buen ejercicio de humildad que muy pocos hemos entendido. Particularmente, siempre he opinado que Ocaña, tristemente, en la actualidad vive de las rentas: de que sus antepasados se esforzaran en buscar agua y alzaran una Fuente Grande magnífica... Y podría seguir hablando de la Plaza, del Palacio, de los conventos... Eso es lo único que tiene Ocaña: PASADO. ¿Y el presente? ¿Dónde están nuestros jóvenes en Semana Santa? ¿Y los fines de semana? ¿Y el futuro, qué nos deparará...?
Saludos.
Saludos.