Cuando un pueblo crece, progresa y existe actividad, hay que sufrir incovenientes, los cuales se acaban cuando las obras terminan.Si no se hiciera nada de nada, no tendriamos tantas molestias, pero merecería la pena?. Vivo en Madrid y se lo que es soporatar enormes atascos por obras y más ahora con las obras de la M-30, pero cuando acaben, comprenderemos que todas las molestias han merecido la pena.Es mi opinión, aunque pronto saldrá otro comentario diciendo lo contrario, pero no lo hará desde la sinceridad, sino desde el interés político.