Cuando se ama el teatro como yo lo hago, no miras el papel que te ha tocado interpretar ni tan siquiera si tienes más o menos protagonismo; simplemente te limitas a disfrutar con la oportunidad que se te ha brindado al poder de nuevo enfrentarte con lo que más te gusta en la vida: la escena. Tengo la gran suerte de contar a mi alrededor con dos personas que me han enseñado que la humildad debe ser uno de los pilares de la vida y a ellos les debo el saber reconocer en cada caso lo que de verdad se siente: Gracias a la familia Mamma Mia por haberme hecho tan feliz durante este tiempo; por estar ahí en todos los momentos apoyándome y creyendo en mi. A mis amigas por haberme hecho estos meses mucho más alegres. A Mª Antonia y Mariano a quienes debo tantos momentos de risa. A la "supertrouper pandi" a la que espero seguir tan unida como hasta ahora. A Bruno por sus palabras no dignas de mi persona. A Susana, porque la humildad que he aprendido de mis padres, me lleva a decir que cuando las cosas están bien hechas hay que reconocerlas. Y a todos los amantes del teatro por saber apreciar el esfuerzo que hacemos cada vez que nos subimos a las "tablas" con el fin de hacerles pasar una velada lo más agradable posible.