¡Qué "tupa" de Cataluña, madre, qué "tupa"! Pero, fatigas aparte, todo muy bonito y agradable: Tarragona muy interesante ("primitiva, allí la historia..."), Gerona tambíen muy amena (con un campanario muuuy alto), la comida muy buena (y a veces opulenta), la gente más o menos simpática (bilingües de verdad), Dalí en su extravagante línea (pero divertido, sí), los pequeños pueblos casi pirenaicos muy gratos para pasear (con grandes e iluminados puentes)...