Cataclismos meteorológicos, desplomes de
edificios,
piscinas a medio reformar y de retardada apertura, corruptelas caciquiles, socorristas extorsionadores, publicaciones municipales silenciadas, barras de
bar olvidadas de la mano de Dios, correveidiles autárquicos, tabúes de temporada, cinéfilos trasnochados, Tomates y Estatutos...
¡Menos mal que hace dos meses que no voy por el
pueblo (y lo que te rondaré, Morena)!