En primer lugar, mis respetos a todos los que son capaces de intercambiar impresiones sin recurrir al insulto, la mentira y/o la calumnia, tan recurrente por estos lares, y siempre en nombre del anónimato, ya sinónimo de Internet.
La Red propicia estas cosas.
Para empezar, el ocupar un cargo electo, implica, entre otras muchas cosas, estar permanentemente en el disparadero.
Supongo que no es fácil, en cualquier caso, es una elección libre.
Mi reconocimiento para todos los que se dedican a este noble oficio, en mi opinión, de la política. Dicen que es el arte de hacer posible lo imposible.
Yo también lo creo.
Es cierto que casi siempre opinamos de lo divino y lo humano sin tener todos los datos, también el sesgo que utilizamos a la hora de observar la realidad, siempre mediatizados por nuestro entorno, nuestras ideas prefijadas, prejuicios, enseñanzas.
Alguien decía que si fueramos objetivos, seríamos objetos y no sujetos.
Todos somos subjetivos.
Claro que se puede ser objeto de críticas, más o menos maliciosas, más o menos infundadas, más o menos injustas, más o menos merecidas. Todos lo hemos sido.
Los claroscuros de esto que antes llamé noble oficio.
Y si, es cierto que afortunadamente vivimos es un estado de derecho, que no es otra cosa que un Estado en el que predomina el gobierno de las leyes y no el de los hombres.
Hasta siempre.
La Red propicia estas cosas.
Para empezar, el ocupar un cargo electo, implica, entre otras muchas cosas, estar permanentemente en el disparadero.
Supongo que no es fácil, en cualquier caso, es una elección libre.
Mi reconocimiento para todos los que se dedican a este noble oficio, en mi opinión, de la política. Dicen que es el arte de hacer posible lo imposible.
Yo también lo creo.
Es cierto que casi siempre opinamos de lo divino y lo humano sin tener todos los datos, también el sesgo que utilizamos a la hora de observar la realidad, siempre mediatizados por nuestro entorno, nuestras ideas prefijadas, prejuicios, enseñanzas.
Alguien decía que si fueramos objetivos, seríamos objetos y no sujetos.
Todos somos subjetivos.
Claro que se puede ser objeto de críticas, más o menos maliciosas, más o menos infundadas, más o menos injustas, más o menos merecidas. Todos lo hemos sido.
Los claroscuros de esto que antes llamé noble oficio.
Y si, es cierto que afortunadamente vivimos es un estado de derecho, que no es otra cosa que un Estado en el que predomina el gobierno de las leyes y no el de los hombres.
Hasta siempre.