LLegó el
verano, las vacaciones, y con ellas el tiempo de descanso para los más afortunados, sin madrugar, en la camita hasta tarde...Esto es lo que pensará el ingenuo que no conozca nuestro
pueblo. Me explico: prácticamente todos los días de esta época estival aparece, primero, y sobre las 8 de la mañana, el señor de los melones con su estruendoso ruido de megafonía al máximo de decibelios posibles recorriendo todas las
calles y agasajándonos con su
música celestial; al poco, después de haber vuelto
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