Robles era un republicano leal, pero no comunista, y su condición de intérprete de los consejeros
militares soviéticos le había convertido en el hombre que sabía demasiado». Impresiona saber que al margen de periodistas y escritores ni uno solo de sus muchos
amigos, entre los que no era el menos cualificado como tal el comunista asturiano Wenceslao Roces, a la sazón subsecretario de Instrucción Pública, se atreviese a levantar mínimamente la voz en defensa de esta ejecutoria republicana, sumergidos
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