La nostalgia inunda aquel
rincón un día olvidado, se mezcla con el deseo del imposible y juntos convierten un mundo en una lágrima de desconcierto... Mas no he de temer, mi querido
pueblo, pues sé que todo pasará y aunque el
cielo olvidado por las estrellas que cubre mis
noches, no apacigüe mi vacío, sé que pronto te veré y podré conversar con tus estrellas y tus nubes... Nuestras conversaciones amainarán la
tormenta que asola mi tristeza y el caminar de un segundo se tornará lento y a la vez se
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