Geppetto, era un viejecito amable y muy simpático, con gran habilidad en el arte de construir muñecos de madera, esa tarde acababa de terminar uno, y le estaba dando los últimos retoques. Entonces lo miró y pensó: ¡Qué bonito me ha quedado! ¡Se llamará Pinocho! ¡Me gustaría que fuera un niño, sería un hijo para mí! Soñaba el buen hombre, pues no le había dado hijos Dios.
Aquella noche, mientras Geppetto dormía, llegó un hada buena al taller del anciano y viendo a Pinocho tan bonito, quiso premiar ... (ver texto completo)
Aquella noche, mientras Geppetto dormía, llegó un hada buena al taller del anciano y viendo a Pinocho tan bonito, quiso premiar ... (ver texto completo)