Son momentos para el cambio, han llegado y no me he dado cuenta. Siempre los vi fuera y no en mí.
Y cambió el orden de las cosas, aquello que antes era lo más importante en mi vida, pasó a estar en un segundo plano, la
familia, el trabajo, la
casa, el
coche, los
amigos, etc...
Y como nunca es tarde, empezé a darme cuenta y desde entonces me fijo en las cosas más simples, en los detalles más insignificantes, en los gestos, en la mirada, en el sol, en el día, en la
noche, en el viento; en definitiva,
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