Es la mañana llena de tempestad
en el corazón del
verano.
Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes,
el viento las sacude con sus viajeras manos.
Innumerable corazón del viento
latiendo sobre nuestro silencio enamorado.
Zumbando entre los
árboles, orquestal y divino,
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