Ese espeso nubarrón es más poderoso que yo, pues oculta mis rayos; dirigíos a el.-Pues bien, dijo el brahmán a la voladora nube: ¿Has nacido tú para mi hija?-No por cierto, porque el viento me arrastra, a su capricho, de una parte a otra: no quiero usurpar sus derechos- El brahmán, irritado, gritó: “ ¡Oh viento! Ven tú pues, a los brazos de la hermosa.”
Sorprendido quedó el brahmán de tal novedad, y dijo a la hermosa: “No tenéis más que elegir; todos ambicionan el honor de ser vuestro esposo.- En este caso, contesto la doncella, me decido por el más poderoso de todos.- ¡Oh Sol! Exclamó el brahmán cayendo de rodillas; ¡tú serás el yerno mió!-No, dijo el sol.
Convirtiola el hechicero en doncella de quince abriles, tan hermosa y gentil, que el hijo de Príamo hubiera acometido por ella mayores hazañas que por la famosa Helena.
Tienen como artículo de fe que el alma humana, al salir del cuerpo de un monarca, entra en el de un pulgón, o cualquier otro animalejo, según dispone la suerte. De ellos tomó Pitágoras este dogma. Con tal creencia pareciole bien al brahmán rogar a un hechicero que alojase el alma del ratón en alguno de los cuerpos que hubiera habitado ya en tiempos de antaño.
Cayó un ratón del pico de una lechuza: yo no lo hubiese recogido; recogiolo un brahmán: no lo dificulto, porque cada país tiene usos diferentes. El ratón estaba muy magullado. De esta especie de prójimos nos cuidamos poco nosotros; pero los brahmanes los tratan como hermanos.
El ratón metamorfoseado en doncella
Estoy contigo, es bueno hacer amigos.
Bueno, bueno yo no pienso de la misma manera. Es bueno hacer amigos conociendolos de algo.
En pocos meses, la Señorita Pepis tuvo acabado un libro de 120 páginas, escrito como sus cartas, «con el corazón», porque se dio cuenta de que había alguien «a quien le podía interesar mucho».
En ese momento, la Señorita Pepis no creyó oportuno desvelar su verdadera identidad. Hace poco, uno de sus numerosos sobrinos descubrió la otra faceta de su tía y le repitió la sugerencia. Margarida Callao aceptó esta vez la proposición.
Una de las mejores fans de Margarida Callao, Anna Maria Bañeres, le sugirió hace tiempo que escribiese un libro con sus memorias.
Margarida Callao, quien afirma que a su edad todavía tiene «la cabeza llena de pajaritos», utiliza para sus viajes un maletín de la Señorita Pepis. «Los juguetes estaban muy bien hechos y la prueba es que aún me paseo con el maletín arriba y abajo».
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La señorita Pepis dejó su consultorio a los 72 años, «en un momento en el que todavía tenía sentido común y me podían hechar de menos. Continuar a mis años hubiera sido un error».
Lo del nombre era lo de menos». Tanto el libro, publicado por la editorial Ketres, como la correspondencia que se reproduce en él, reflejan una persona sencilla que se implicaba sinceramente en cada una de las respuestas.
«El pseudónimo es muy cursi, desde luego -reconoce Callao-, pero a mí me lo dieron como una cosa hecha. Yo sólo debía contestar las cartas y esa idea me encantó.
Al contrario de lo que puede parecer, Margarida Callao no se ajusta en absoluto a la imagen carrinclona que evoca el nombre de Señorita Pepis.