Aunque cada uno de ellos cuenta con una problemática propia, tienen en común "serios problemas" relativos a la calidad de sus aguas y a la ausencia de caudales ambientales que hagan mantener unas condiciones ecológicas "aceptables", apuntan desde GRAMA.
Esta organización ha congregado a representantes de diferentes organizaciones conservacionistas en una jornada en la Universidad Pontificia de Madrid en la que tratarán sobre las amenazas y posibilidades de conservación de los principales ríos de la Comunidad: el Tajo, Jarama, Henares y Guadarrama.
Los ríos madrileños tienen un "deficiente estado de conservación" debido a la ausencia de sus caudales ambientales y a la escasa calidad de sus aguas, consecuencia del "urbanismo devorador del territorio", advierte el Grupo de Acción para el Medio Ambiente.
Los ecologistas alertan del 'deficiente estado' de los rios madrileños.
Por eso todo el mundo sigue llorando cuando una cebolla nos abre su corazón.

Y así será hasta el fin del mundo...
El sabio se echó a llorar. Y cuando la gente lo vio llorando, pensó que llorar ante las cebollas era propio de personas muy inteligentes.
Algunas cebollas tenían hasta diez capas, y ya ni se acordaban de porqué se pusieron las primeras capas.
Y ellas iban respondiendo:
-Me obligaron a ser así...
-Me fueron poniendo capas... incluso yo me puse algunas para que no me dijeran nada.
- ¿Por qué no eres por fuera como eres por dentro?
Pasó entonces por allí un sabio, que gustaba sentarse a la sombra del huerto y sabía tanto que entendía el lenguaje de las cebollas, y empezó a preguntarles una por una:
Hasta que empezaron a convertirse en unas cebollas de lo más vulgar.
Total, que las bellísimas cebollas tuvieron que empezar a esconder su piedra preciosa e íntima con capas y mas capas, cada vez más oscuras y feas, para disimular como eran por dentro.
Pero por una incomprensible razón, se empezó a decir que aquello era peligroso, intolerable, inadecuado y hasta vergonzoso.
Esta tenia un topacio, la otra un aguamarina, aquella lapizlázuli, la de más allá una esmeralda...
¡Una verdadera maravilla!
Después de sesudas investigaciones sobre la causa de aquel misterioso resplandor, resultó que cada cebolla tenia dentro, en el mismo corazón (porque también las cebollas tienen su propio corazón), una piedra preciosa.