El macho de la Unicolor lanza un trino más musical, «eurrrrr», en parte similar al de un grillo cebollero, generalmente desde lo alto de un carrizo o un junco, con el pico abierto y el cuerpo trémulo.
LA BUSCARLA UNICOLOR:

La Buscarla Unicolor tiene un área de cría que ocupa la mitad sur de la Península. Sus costumbres son muy parecidas a las de la Pintoja; ambas viven siempre muy escondidas y apenas pueden advertirse a no ser por su llamativo canto.
Alimentación: Principalmente insectos y sus larvas; algunas veces arañas.

Hábitats: Marismas y zonas palustres.
Nidificación: Ambos sexos construyen el nido en el suelo o cerca de él, oculto en espesa vegetación y a menudo con una galería de acceso; nido de hierba con base de hojas secas; pone, en mayo-julio, usualmente de 4 a 6 huevos, color crema pálido, espesamente moteados de pardo rojizo; incubación, usualmente 14 días, por ambos padres; los pollos, cebados por la pareja, dejan el nido después de 10 a 12 días; a veces dos crías.
Identificación: Pardo con el dorso listado; cola larga; partes inferiores blanco ocráceo; canto distintivo, más largo que el de la Buscarla Unicolor; sexos iguales.
El cortejo nupcial consiste en una persecución entre la maleza. La hembra marca el camino picoteando mientras anda entre la hierba o entre las ramas de un arbusto. El macho la sigue, con lentos aleteos, y con un trocito de hierba o de hoja seca en el pico.
Estas aves son ariscas y pasan la mayor parte del tiempo comiendo entre la espesa vegetación o la maleza, aunque en ocasiones un macho se posa al descubierto para lanzar su canto, con el cuerpo trémulo y volviendo la cabeza a los lados. Su canto puede escucharse a mucha distancia pero es difícil saber dónde está situado el pájaro, pues éste puede producir un efecto de «ventrílocuo» con su voz.
Al llegar las aves a España en primavera, comienza a oírse su canto todas las mañanas y todas las tardes y a veces durante la noche.
LA BUSCARLA PINTOJA:

Se ha comparado el canto de esta buscarla al de algunos saltamontes, y, en efecto, suena muy parecido, aunque aún se parece más al ruido producido por algunos artefactos mecánicos; es un zumbido de bastante duración, con una sola nota, similar al originado por un carrete de pescar al enrollar el hilo, o al de una rueda de bicicleta girando con el piñón libre.
Alimentación: Pequeños mamíferos, especialmente conejos; carroñas diversas; a veces aves, lombrices, orugas, lagartos, escarabajos; ocasionalmente bayas.

Hábitat: Bosques.
Nidificación: Ambos sexos construyen un abultado nido de ramas, generalmente en árboles, a veces en bordes rocosos; nido decorado a menudo con hojas o algas; puesta, de marzo a mayo, de 2 a 3 huevos blancos con marcas chocolate a castaño rojizo; incubación, alrededor de 36 días, por ambos padres; los pollos, alimentados por ambos padres, dejan el nido tras unos 50 días.
Identificación: Plumaje pardo oscuro por encima, pálido con barras oscuras y listas por debajo; en vuelo muestra anchas alas y cola redondeada; sexos iguales.
El plumaje de esta especie, como el de otras rapaces, varía mucho de tono, y puede oscilar desde una coloración bastante clara a un pardo muy oscuro.
Común como nidificante en toda España, la población nativa se ve incrementada notablemente en invierno con gran cantidad de aves procedentes de otros puntos de Europa que se establecen en todas las zonas abiertas, permaneciendo fieles a estos lugares mientras dura su estancia en la Península.
Cornejas, avefrías o gaviotas no dejan nunca de hostigarlo en vuelo con fogosas picadas. Irritado, el Busardo Ratonero puede renunciar a su carácter bonachón y, volviéndose rápidamente sobre el dorso, lanzar un golpe de sus garras para asustar al importuno.